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domingo, 10 de marzo de 2013

Kerrang!: Mat Devine sobre la colaboración de Gerard Way y el nuevo álbum de MCR



¡Gerard Way y Matt Devine unen fuerzas en el álbum solista del hombre de Kill Hannah!


Puede que el vocalista de Kill Hannah, Mat Devine, esté ocupado grabando música sin la ayuda de sus compañeros de banda, pero el cantante no ha estado solo en el estudio – tuvo un huésped para hacerle compañía.



“Gerard y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo”, dice Mat sobre su amistad con el vocalista de My Chemical Romance. “Tengo el primer cassette que My Chem grabó, y Mikey [Way, el bajista de MCR] una vez estuvo por integrarse con Kill Hannah. Era un chico de 16 años, y yo tuve que hablar con su mamá por teléfono porque queríamos que volara a Chicago (Ríe). Sí, hace mucho que nos conocemos.”


Por suerte para Mat, Gerard no necesitó permiso de nadie para volar a Los Ángeles la semana pasada y trabajar en una pista para Gold Blooded, el primer álbum solista de Devine, que será lanzado este verano.

“La pista en la que trabajamos juntos es una canción realmente desafiante,” revela Mat. “Es una balada, una canción de amor a dúo muy tierna que está hecha para una chica y un chico, llamada ‘Falling In Love Will Kill You’. Cuando Gerard y yo cantamos juntos, a veces pasan cosas realmente locas.”


“La canción también es una afirmación”, continúa. “Digo que es desafiante porque, hasta donde yo sé, nunca se ha oído una canción de amor a dueto con dos hombres. Fue una cosa de que, en el minuto en que Gerard entró en la cabina [de grabación de voz], todo el mundo empezó a chocar los cinco. Fue maravilloso, uno de esos momentos que siempre recordarás.”


Mat también tiene un mensaje para los fans de Kill Hannah, quienes están preocupados por si hay más demoras aún para el primer álbum de la banda desde 2009.


“Hemos terminado de componer un nuevo álbum y es una locura, pero en cuanto a lanzarlo, las conversaciones son interminables,” admite Mat. “Hemos pasado por cuatro managers y tres empresas discográficas importantes, así que siguiendo adelante… necesitamos que todo esté bien. Y realísticamente, eso significa que no saldrá hasta el 2014.”


Mientras tanto, la atención de Mat está puesta por completo en Gold Blooded – y quizá en devolverle el favor a Gerard.


“Si todo sale bien, definitivamente voy a colaborar con algunas vocales para el próximo álbum de My Chemical Romance,” dice Mat. “Ya veremos. Este ha sido el rato más largo que Gerard y yo hemos tenido oportunidad e pasar juntos en mucho tiempo, sin embargo, y no quiero ser el tipo que se la pase acechándolo afuera de su casa. (Ríe).


MCR: El próximo álbum.


Mat desembucha los secretos del súper-secreto próximo álbum de MCR. Es como un espía del rock.


Gerard Way no solamente ha estado ocupado ayudando a Mat con su álbum solista, si le creemos al vocalista de Kill Hannah. Oh, no – Gerard también ha estado ocupado abordando (respiren profundo ahora) el próximo álbum de My Chemical Romance. Y Mat ha podido escuchar un poco de él.


“¡Es increíble!” dice Mat sobre uno de los álbumes de rock más anticipados.  “Es un territorio un poco nuevo, es una evolución. He oído cuatro nuevas canciones. Va exactamente en línea con lo que los fans de My Chem están ansiosos por oír, pero al mismo tiempo realmente marca lo que yo creo que es una nueva fase [para la banda]. Es súper-refrescante, pero al mismo tiempo familiar de la manera que uno quiere que sea.”


Y Mat debe saberlo, claro, ya que ha experimentado algunas de las canciones de primera mano. “Gerard tiene seis canciones y está buscando algunas más,” dice Mat. “Sería un poco arrogante de mi parte decir que he tenido alguna clase de impacto en el álbum que están componiendo, pero las preguntas que le hago [al respecto] pueden estar dándole vueltas en la cabeza un poco.”


Si no te molesta, Mat, te enviaremos una lista de cosas que nos encantaría ver en el nuevo álbum de MCR – sé bueno y planta unas cuantas en la cabeza de Gerard, ¿sí?


Traducción: Jo.

Créditos a @MCR_BR 

martes, 31 de julio de 2012

Décimo Aniversario de "Bullets": Artículo conmemorativo de Kerrang!



Reacciones Químicas

Diez años atrás, My Chemical Romance eran solamente “un montón de raros” de Nueva Jersey. Luego grabaron su álbum debut I brought you my bullets, you brought me your love y despegaron en la ruta de súper estrellato. Tom Bryant revisita el comienzo del romance.


Afuera, amenazaba una tormenta. Nubes negras como la tinta se arremolinaban sobre el pequeño estudio de Nueva Jersey, el cielo era oscuro y siniestro. Dentro del estudio de grabación de Nada, Gerard Way se quejaba y gemía.

Un absceso en un diente le había valido un trabajo dental de emergencia más temprano ese día, y el cantante había regresado delirando por los analgésicos. Mascullando, arrastrando las palabras y mareado, regresó a Nada con una boca llena de sangre y mal humor. Ciertamente no le interesaba cantar.

Pero el reloj avanzaba. Su banda, My Chemical Romance, y el productor Geoff Rickly sabían que había trabajo que hacer. Así que le escondieron los analgésicos. Y esa es la razón por la que Gerard les estaba chillando.

El cantante daba vueltas por el estudio, enojado, molesto y con nada de ganas de pararse frente a un micrófono. Y así es como el jefe del sello de entonces de My Chemical Romance, Alex Saavedra de Eyeball Records, decidió tomar cartas en el asunto. Le dio un puñetazo en la cara a Gerard. Muy fuerte. Luego, dijo simplemente: “Ahora ve a cantar”

Funcionó.

“Gerard estaba completamente rojo, quería matar a alguien porque estaba completamente enfurecido” dijo Geoff. “Fue y cantó y fue completamente intenso. Estaba ardiendo. Lo hizo en una sola toma y sonaba como si fuera veneno. Sonaba como alguien que quisiera destruirse a sí mismo.”

“El puñetazo fue motivador. Fue un acto de amor, creo,” dijo Gerard. “Yo estaba muy agitado y realmente nervioso, había una atmósfera de verdadera locura y yo sabía que tenía como una hora para hacer la canción. Él se me acercó y me dio un abrazo, luego me dio un puñetazo en la boca. Me quedé jodidamente irritado. Me acerqué al micrófono y lo hice bien a la primera.”

Aullando, enojado, furioso y catártico – se sacó todo el dolor en esa sesión. Enojado por haber sido golpeado, echando humo por sus analgésicos escondidos, y encendido por el dolor en su boca, perdió la cabeza, y cantó cada vez más frenéticamente mientras gritaba, susurraba y vociferaba la brutal poesía de las letras como ‘Que alguien salve mi alma esta noche’. Pero entonces…

“… entonces John [Naclerio], el ingeniero, va y me dice ‘Mierda, eso estuvo espectacular ¿Podrías hacerlo otra vez? Estaba ajustando el panel’” agregó Gerard. “Y yo me quedé como ‘¡Carajo!’”

Así que inmediatamente, se metió ahí otra vez, desatando el dolor de nuevo sobre el micrófono. El resultado fue Vampires Will Never Hurt You, la primera canción que My Chemical Romance grabó apropiadamente. Se convertiría en la pieza central de su debut I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love – que cumplió diez años este mes – el nacimiento de lo que comenzó su viaje de ser los “cabrones” de Nueva Jersey, como ellos se llamaban, a ser estrellas. Ese puñetazo fue responsable de mucho.


“Hasta este día, nada le gana a la grabación de Vampires. Incluso las cosas en las que hemos gastado mucho dinero,” ha dicho Gerard. “La escuchamos en la camioneta en el viaje de vuelta. Era la canción más ruidosa, retorcida, oscura y melódica que nunca había escuchado. Era jodidamente espectacular.”

Cuando My Chemical Romance entró en el estudio en mayo de 2002, estaban en la cima de una ola de entusiasmo. Solamente habían estado tocando juntos durante tres meses y medio, aunque ya se habían hecho fama entre todas las personas de la ciudad. De alguna manera, la química entre los cuatro – Gerard, su hermano Mikey, el guitarrista Ray Toro y el baterista Matt ‘Otter’ (Nutria) Pelissier – les hizo creer que esto era especial.

“Recuerdo que Gerard hablaba de hacerlo ‘en serio’,” cuenta Ray. “La mayoría de las bandas en las que habíamos estado se trataban de juntarse y divertirse. Pero hubo algo inmediato sobre la música en este caso. Sabíamos que queríamos hacérsela llegar a otras personas.”

Gerard era la fuerza impulsora.

“Había una concentración en él” agrega Ray. “Realmente quería que esto pasara. Había algo acerca de esto que se sentía tan bien que teníamos que seguir adelante.”

El cantante, hasta que vio los ataques del 11 de Septiembre sobre el World Trade Center, había querido ser un dibujante de cómics. Los ataques terroristas cambiaron eso – y lo cambiaron a él también. Hasta entonces había sido algo así como una no-entidad en la cerrada escena de Nueva Jersey, un nerd de los cómics que pasaba la mayor parte de su tiempo en el sótano de sus padres antes que en conciertos. De hecho, los amigos de Mikey se reían de él por su “raro” hermano. Antes de producir el debut de MCR, Geoff Rickly, el cantante de los rockeros de Nueva Jersey, Thursday, era uno de de los que lo molestaba.

“Los conocía mucho antes de que fueran una banda” dice. “Mikey siempre fue el más sociable que venía a las fiestas. Siempre bromeábamos con él, le decíamos ‘¿Tu hermano sigue en casa vestido con su ropa interior, comiendo cereales y dibujando cómics?’ Pero cuando Gerard salió y finalmente lo conocí, nos hicimos amigos rápidamente. Planeamos hacer un cómic juntos algún día.”

Pero Gerard ya había avanzado – y más que hacer un cómic juntos, quería que Geoff escuchara al naciente My Chemical Romance. Se le acercó en una fiesta de víspera Año Nuevo al final del 2001.

“Me dijo ‘Mi hermano y yo vamos a empezar una banda’,” recuerda Geoff. “Dijo ‘Va en serio. Nos vamos a llamar My Chemical Romance’. Me reí y le dije solamnente, ‘Bueno, al menos tienen un buen nombre. Estoy seguro que van a ser muy famosos…’.”

Rickly no le dio importancia, pero accedió a mirar su práctica. Y vio, en sus propias palabras, “una banda de punk tipo NOFX”. Agregó: “Era obvio que era su primera banda seria porque no coordinaban muy bien. Luego me fui de gira con Thursday, pero recibí un llamado de Alex [Saavedra]. Me dijo ‘Tío, tengo que contarte sobre My Chemical Romance…’.”

Geoff escuchó un primer demo de Vampires Will Never Hurt You y quedó muy impresionado.

“Me voló la cabeza,” cuenta. “Los llamé de inmediato y les dije, ‘Esto es realmente genial. Nunca he escuchado algo así’. Escuché algo de Thruday, de AFI, y otras cosas ahí metidas, pero era lo suficientemente único – especialmente para una banda de un mes. Cuando volví a casa de la gira, me pidieron que produjera el disco. Así que entre dos giras de tres meses de duración, tenía diez días libres, y tuve que ir al estudio con ellos durante siete de esos días.”

Fue esta clase de concentración e intensidad que formó los primeros años de My Chemical Romance. Después de solo tres meses tocando juntos, Gerard sintió que estaban listos para grabar un álbum. No importaba que Mikey nunca hubiera sostenido un bajo antes en su vida. “El comienzo de la banda fue bastante mágico” dice Gerard. “Sentíamos como que estábamos inspirados, que nada podía tocarnos. Nadie podía entender cómo sonábamos, solamente sabían que les gustábamos. Había una energía alrededor de nosotros – éramos como una pandilla. Así éramos entonces. Éramos una maldita pandilla.”

Habían estado tocando localmente, dando su primer concierto en el Salón de Veteranos junto con otra banda local, Pencey Prep, compuesta por el vocalista Frank Iero y el bajista John ‘Hambone’ McGuire. Ambos se sintieron inmediatamente impresionados por MCR.

“Eran un montón de raros,” recuerda Hambone. “Entonces se subían al escenario y era como, ‘¡Carajo!’ Simplemente sabías que eran algo especial. Era pura energía, puro sentimiento. Teníamos una broma corriente entre Pencey Prep y My Chem, en la que tratábamos de superarnos el uno al otro en el escenario. Cada noche Pencey lo intentaba, luego ellos hacían lo mismo – era una competencia amistosa. Pero esa competición nos llevó a un cierto nivel de excelencia. Nos desafiábamos, luego nos molestábamos los unos a otros.”

Mientras Pencey lentamente se iba al suelo, Frank empezó a pasar más y más tiempo con My Chemical Romance.


“Yo estaba en todas las prácticas y conciertos porque simplemente amaba a la banda,” dice. “Era un amigo, pero también un gran fan.”

My Chemical Romance lo había notado. Mientras se acercaban más a grabar con Geoff, el productor los alentó a agregar otro guitarrista a la formación. Fue esa fatídica sesión de Vampires que convenció a Frank de unirse.

“Fui con ellos a pasar el rato y me puse muy, muy drogado,” dice Frank. “La canción estaba sonando grandiosamente en el estudio. Ray había hecho como 14 partes de guitarra diferente – muchas al mismo tiempo – y alguien dijo, ‘¿Han pensando en agregar otro guitarrista para poder hacer esto en vivo?’ No recuerdo quién contestó, pero ellos dijeron, ‘El único tipo que consideraríamos actualmente está demasiado drogado como para pararse del sillón’.

“Solamente me quedé ahí y fingí que no había escuchado nada porque estaba tan jodidamente nervioso de que me fueran a pedir que tocara la guitarra en la canción ¡Estaba tan hecho mierda que ni siquiera podía pensar al respecto! Pero fue la primera vez que pensé que podría ser posible para mí tocar en mi banda favorita – y me asustó como la puta madre.”

Le pidieron que se uniera casi inmediatamente después de eso. Pencey Prep recientemente se había separado, y Frank no tuvo que pensarlo dos veces.

“Ese fue el mayor salto de fe que dimos,” dice Gerard. “Simplemente lo sabíamos. Sentía que nos faltaba algo y, cuando vi a Pencey Prep en el escenario, se me hizo obvio. Ya teníamos algo de dinamita, pero necesitábamos más: Frank fue la dinamita extra.”

I Brought Me Your Bullets, You Brought Me Your Love fue grabado en Nada en menos de 10 días.

“Nos estábamos divirtiendo tanto,” dice Ray. “No hacíamos todas estas cosas porque pensáramos en conseguir un contrato o algo así, era porque queríamos hacer música. Sabíamos que merecía ser escuchada.”

El estudio en sí era pequeño, pero para MCR, era un palacio. Además, trabajar con Geoff – un héroe local luego del éxito de Thrusday – era toda una experiencia.

“Para llegar al estudio en sí, tenías que entrar en un sótano a través de una habitación de lavado/secado, “ recuerda Ray. “Si hubieras estado ahí, habrías visto a un par de tipos en el sillón jugando Nintendo, luego entrabas a la sala de control donde tocábamos la mayoría de nuestras partes. Era muy divertido, y todo era nuevo para nosotros. Respetábamos mucho a Geoff también. Porque él lo había logrado, y nos daba esperanza de lograrlo nosotros también.”

Ray, el más técnicamente experto de la banda, descubrió que podía superponer varias pistas en el estudio, antes que tocar la parte que le tocaba en vivo. Le dio algo así como un empujón creativo.

“Tenía todas estas ideas listas en mi cabeza,” dic. “Fue muy divertido experimentar. Se sentía como una nueva experiencia que estábamos teniendo todos juntos. Todos estábamos trabajando muy, muy duro.”


Él le tocaba las canciones Frank, que entones desaparecía en la van de la banda para componer su propia parte. El par rápidamente encontraron que sus estilos contrastantes – el de Ray más técnico, el de Frank más visceral – se complementaban.

“Eso fue muy genial para mí porque nunca había tocado con otro guitarrista antes,” dice Ray. “Él nos aportó una nueva manera de pensar y un estilo diferente a la hora de tocar. Noté la forma en que tocaba y traté de incorporar eso, y creo que él hizo lo mismo conmigo.”

Mikey, entre tanto, había empezado a tocar el bajo recientemente – su primer instrumento musical. Al ser confrontado con un estudio, un productor y canciones que debía tocar perfectamente, se paralizó.

“Estaba petrificado,” dice. “No tenía idea de lo que estaba haciendo; pasaba todo instintivamente y tocaba del corazón. Todo era nuevo para mí – solamente había tocado algo de guitarra y de bajo en el sótano de mis padres, y entonces, ahí estaba, en un estudio de grabación y todo. Daba un poco de miedo.”

Geoff rápidamente se dio cuenta de cuáles eran los puntos fuertes de cada uno: “Gerard tenía un millón de buenas ideas. Mikey tenía una gran colección musical, pero ni idea de cómo tocar el bajo. Ray era la clase de tipo que encontrabas trabajando en una tienda de guitarras – ya sabes, uno de esos que tocan genial, pero que normalmente no encuentran una banda. A veces se ponía un poco histérico con todo…”

“Me pareció que la mitad de esas canciones eran buenas, y la otra mitad no lo eran,” agrega. “Pero eran tan jóvenes que uno quería ayudarlos antes de destruir sus sueños. [El baterista] Otter era especialmente caótico. Incluso les dije que deberían pasar más tiempo practicando, o considerar el hecho de que no llegarían muy lejos con ese baterista. Me dijeron, ‘No, él es nuestro amigo’.”


Otter dejó la banda en el 2004. Entre tanto, puede que Mikey no hubiera sido un gran músico, pero sí tenía una idea muy clara de cómo debía sonar la banda: “Siempre decíamos cosas como, ‘¿No sería genial si Glenn Danzing tocara con The Smiths o si Morrisey estuviera con Misfits?’.”

También Gerard estaba concentrado en la imagen más grande.

“Quería que fuera más que una banda,” dice. “Se suponía que fuera un proyecto artístico verdaderamente intentos porque yo no tenía una salida creativamente. La banda era todo lo que tenía. Así que títulos de historias cortas que había escrito terminaron siendo los títulos de las canciones y del álbum, I Brought you My Bullets… era una historia corta que había escrito.”

“Tenía todos estos cuadernos raros llenos de escritos acerca de lo disociado que me sentía en el comienzo de mis veinte años,” agrega. “Vampires…, por ejemplo, es acerca de los primeros signos de mi alcoholismo y cómo yo sentía que estaba derrochando mi vida. Era, de manera general, acerca de sentirse como un desperdicio. Estaba muy disgustado acerca de donde yo – y todos los que conocíamos – estábamos destinados a terminar. Todos íbamos a acabar en nada. Eso es gran parte de la razón por la que nació la banda.”

Dos semanas después de entrar en Nada, tenían un álbum terminado. Cuando, el 23 de julio de 2002, lo lanzaron, la banda que llevaba lista sólo unos meses, tuvo un debut que los establecería por una década.

Los siguientes dos años los pasaron de gira. Fue allí donde se propusieron darle forma a los temas intensos y oscuros de Bullets – Gerard se disculpa con su novia “K” en los agradecimientos del álbum por escribir “todas estas cosas acerca de matarte” – y convertirlos en un visceral concierto en vivo. Salieron de gira con cualquiera y a cualquier lugar, a menudo para multitudes pequeñas, eventualmente aterrizando en el Reino Unido con The Used en marzo de 2003 – gira en la que conocieron a su futuro manager Brian Schechter y al hombre que luego sería su baterista, Bob Bryar.

“Yo estuve enfermo durante esa gira,” recuerda Frank. “Fue un infierno. Solamente dos de nosotros podíamos conducir una camioneta con palanca al piso y el maldito volante estaba del otro lado de la van, así que no sabíamos cómo lidiar con eso. Fue jodidamente terrible.”

Pero el rumor sobre Bullets… se había expandido, y dondequiera que fueran, encontraban público. La primera encargada de prensa de la banda en el Reino Unido, Susie Ember, recuerda el impacto.

“Sonaban muy distinto de todo lo que había escuchado hasta ese momento,” dice. “Recuerdo haber visto fotos de Gerard y pensar que parecía un Elvis punk. Fue entonces que pensé que eran especiales.”

Cuando regresaron al Reino Unido en enero de 2004 para su primer concierto titular ahí, el rumor había crecido aún más. La primera noche de la gira fue en Camden Barfly.

“Estaba lleno, y fue un concierto espectacular,” dice Susie. “Me había pasado todo el día con ellos haciéndoles entrevistas, y resultaron ser un grupo de chicos muy amables. Pero cuando subieron al escenario se metamorfosearon en una entidad completamente diferente. No esperaba esa energía. Nos voló la cabeza a todos. Realmente daban la sensación de que iban a ser grandes.”

Johnny Phillips, su promotor en el Reino Unido, también recuerda lo especial que eran esos primeros conciertos.

“Los llevé para su primera gira titular y acabé manejando la van por ellos,” cuenta, cuando la banda obviamente se había dado por vencido con la palanca al piso. “Era una locura. La primera vez que los vi en vivo fue en el Night And Day de Manchester, y Gerard me ofreció algo llamado Rocket Fuel (Gasolina de Cohete). Era diez partes de vodka, y una parte de Red Bull.”

“Tenía jeans negros descosidos, botas negras y cinta aislante alrededor de su rodilla izquierda. Antes de subir, había estado mirando su propia sombra y gritándose a sí mismo. Luego, cuando empezaron, fue el concierto más increíble que había visto. Le mandé un mensaje de texto a mi jefe diciendo: ‘Esta banda va a ser absoluta y jodidamente masiva’.”


Pasarían un par de años antes de que esa predicción se hiciera realidad, pero cuando lo hizo, nadie que los hubiera visto entonces se sorprendió. Su historia ha sido larga y retorcida – incluyendo espeluznantes titulares en el Daily Mail, conceptos atrevidos, problemas con alcohol y drogas, y tanto éxito masivo como  estricto escrutinio – pero fue I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love lo que comenzó todo: un álbum grabado en una quincena después de apenas tres meses y medio juntos como banda.

Y si les preguntan a los que los conocieron entonces en qué han cambiado, siempre obtendrán la misma respuesta.

“No han cambiado en nada,” dice John ‘Hambone’ McGuire. “Nunca hay tiempo para verlos porque siempre se están moviendo. Pero, cuandoquiera que vienen a casa, siempre se hacen tiempo para los viejos amigos. Pasan el rato y tratan de seguir como si nada hubiera pasado. Son una banda que saben de donde vinieron. No se han olvidado de eso.”

Y tampoco, a dondequiera que My Chemical Romance vaya en el futuro, olvidarán cómo comenzó todo: con un puñetazo.


miércoles, 11 de abril de 2012

"Welcome To The Black Parade" llega al puesto número uno en Kerrang! Magazine



"Welcome To The Black Parade" alcanzó el puesto número uno en la lista de Kerrang Magazine "The Rock 100". Aquí está la nota publicada al respecto:

"Algunas canciones son memorables. Algunas canciones son importantes. Muy pocas canciones se sienten como genuinos eventos que cambian tu vida. 'Welcome to the Black Parade' le valió a My Chemical Romance su primer número 1 en el Reino Unido y su hit más grande en su patria, alcanzando el número 9 en la lista de Billboard Hot 100. Más importante que eso, es como el eje central del álbum del 2006 'The Black Parade' proporciona uno de esos raros momentos musicales que simplemente deja a todos con la boca abierta.

Una meditación sobre la mortalidad, el álbum gira en torno a un protagonista afligido por el cáncer, conocido simplemente como El Paciente, con 'Welcome To The Black Parade' simbolizando el momento de su muerte. 'Me gusta pensar que la Muerte viene a buscarte de la forma que quieras', explicó Gerard Way en el sitio de la banda. 'Para este personaje en particular, su recuerdo más fuerte es cuando su padre lo llevó a un desfile de niño. Así que cuando la muerte viene a él, lo hace en la forma de un desfile negro'.

También es una canción, de acuerdo al guitarrista Ray Toro, que pasaron mucho tiempo elaborando. 'Es una canción que hemos estado escribiendo desde que empezamos la banda, pero comenzó como algo diferente' dijo. 'Antes se llamaba "Los cinco estamos muriendo." Es como nuestra Bohemian Rhapsody.'

Ciertamente memorable, importante y muy épica. Welcome To The Black Parade es orgullosamente una de las mejores piezas de rock de la última década. Un merecido ganador."


Fuente

martes, 14 de febrero de 2012

No estoy de buenas (Lo prometo) - Entrevista con Gerard Way




Cuando K! se encontró con Gerard Way en el Big Day Out de Australia, no pudimos dejarlo escapar sin preguntarle acerca del nuevo álbum de My Chemical Romance. El tímido diablillo dejó a Rod Yates con las ganas de saber cómo sonará.

Gerard Way sale de un camarín móvil en el backstage del Big Day Out de Sydney como un hombre en una misión. Lo que, dado que My Chemical Romance debe aparecer en el escenario en 45 minutos, es así. Viéndose delgado y hablando rápido, vestido de negro de pies a cabeza, con los ojos escondidos detrás de un par de anteojos de sol, hoy nos responde con respuestas cortas y secas – pero claro, tiene un calentamiento que hacer y el reloj avanza. Este concierto de Big Day Out representa el fin del ciclo de tours de su álbum de 2010, Danger Days – el momento perfecto, entonces, para ponernos al día con lo que sigue.

¿Cómo empezó tu 2012?
Muy bien. Conseguimos un nuevo estudio. Alquilamos un edificio [en Los Ángeles], pero no es un estudio funcional, así que estamos haciendo nuestro propio estudio. Así que ahora tendremos nuestros propios recursos para sacar mucha más música.

¿El proceso de escritura para el nuevo álbum ha comenzado ya?
Sí. Lo genial es que hemos pasado mucho tiempo escribiendo cosas nuevas durante la gira esta vez. No solíamos hacer eso antes de Danger Days.

¿Por qué crees que es eso?
Creo que simplemente es que no estamos cansados. Realmente disfrutando y reconectando con hacer música de nuevo, solamente sintiéndonos inspirados, mientras que luego de Black Parade, no estábamos inspirados para hacer nada que no fuera desaparecer.

¿Ya terminaron alguna canción?
No, todavía seguimos trabajándolas.

¿Puedes describir el sonido?
No lo describo.

¿Puedes comprarlo con algo?
¡Esa es la misma pregunta! Pero es diferente. Estamos muy emocionados.

¿Ya has empezado a pensar en nuevas letras?
No. Supongo que va a depender de lo que pase en mi vida dentro de los próximos seis meses, porque usualmente eso es lo que las letras reflejan.

Cuando reflexionas sobre Danger Days – la recepción, la gira – ¿todo salió como lo esperaban?
Sí, especialmente después de que tocamos en Reading & Leeds. Ese fue un gran momento para este álbum, porque nos apoyamos mucho y con intención en sus canciones, y realmente nos hizo muy orgullosos.

¿Habrías hecho algo de manera diferente?
No, nunca haríamos algo distinto. Es imposible.

¿Cuáles son tus esperanzas para este 2012?
Espero que la construcción de nuestro nuevo estudio salga bien para poder empezar a grabar lo antes posible.

¿Qué tan implicados van a estar con la construcción?
Contratamos gente para la parte acústica. Visualmente, yo me encargaré de muchas cosas, todos vamos a meter mano en el diseño de cómo se va a ver y sentir.

¿Cómo resumirías el sentimiento en la banda?
Fantástico. Vamos ya 10 años y nos encanta estar en la banda. Es algo que no se puede dejar o escapar o alejarse de eso, y es genial.

¿Cómo maneja Jarrod Alexander la batería?
Es increíble, es un muy buen sujeto y un músico jodidamente genial. No tuvimos mucho tiempo para aprender las complejidades de cada uno, pero ahora estamos trabajando muy bien juntos.

¿Tienen un sentimiento de permanencia con él?
No hablamos de bateristas permanentes. La banda somos nosotros [Gerard, su hermano Mikey, y los guitarristas Frank Iero y Ray Toro] y nunca puede haber una permanencia. Es imposible de pensar en eso por los próximos cinco años. Pero nos gusta tocar con él.

Entonces, ¿habrá nuevo álbum este año?
Es imposible decirlo. Pero empezar a trabajar temprano siempre es buena señal.

¿¿Lo acompañará una nueva imagen?
Seguramente – sería aburrido si no.

¿Alguna idea de cómo va a ser?
No, eso sería revelar un poco de la música.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Momento Clave: "Se sintió como una victoria"


Como tomarse el escrache en Reading: MCR sobre su acoso de 2006.

Gerard. La gente estaba tan sorprendida como nosotros de que tocáramos después de Slayer – ellos son una banda legendaria. La agresión comenzó de un grupo pequeño en la multitud, luego, desafortunadamente, le dije a las personas que nos tiraran cosas. Ese fue un error muy grande.

Ray. Nos tiraron de todo: pelotas de golf, botella de piss, de todo.

Frank. ¿Qué se siente que te arrojen todas esas cosas? Pues duele mucho.

Gerard. Mi peor momento fue cuando, al final de una canción, estaba caminando por el escenario hacia el micrófono. Mientras iba hacia allí, me tropecé con un durazno y me rompí el culo.

Mikey. Al final, sin embargo, pudimos pasarlo. Eventualmente, se sintió como una victoria.

Kerrang!: Especial 10 años

10 años, 4 álbumes, 21 discos de oro, 3 bateristas. Esta es la increíble historia de My Chemical Romance.

Los cuatro miembros de My Chemical Romance están sentados alrededor de una mesa en el restaurante al aire libre de un hotel de Lisboa. Más allá, hay una vista del Barrio Alto, mientras que el intenso cielo azul portugués está plagado de nubes altas.

Pero el tema de la conversación no es lo bien que se está aquí, es, de hecho, sobre lo peculiar que parece que canciones escritas por nadie importante en un sótano de Nueva Jersey en el 2001 los han traído a este punto, diez años después. Mientras el vocalista Gerard Way, su hermano y bajista Mikey, y los guitarristas Frank Iero y Ray Toro rememoran su historia, se ríen mientras recuerdan los viejos tiempos y los amigos del pasado.

Pero a veces, también hay una sombra. Porque a pesar de su éxito, la historia de My Chemical Romance no siempre es de celebración. Ha habido problemas de acción al alcohol y las drogas, ha habido crisis nerviosas y momentos en que temieron volverse locos.

Conmovedoramente, mientras hablan, hay incluso disculpas cuando un miembro de la banda se da cuenta de lo que le hizo pasar a otro. Y hay revelaciones también, momentos de genuina sorpresa mientras surgen hechos que los otros miembros de la banda ignoraban. Porque hoy, tienen ganas de revelar su historia secreta.

Finalmente, después de hablar de la tosquedad de sus primeros años, contar la historia de cómo Three Cheers For Sweet Revenge los convirtió en estrellas, y detallar el triunfo y la locura que fue The Black Parade, Gerard permanece callado un minuto.

Está pensando en el primer concierto que dieron en un bar de veteranos en Ewing, Nueva Jersey, en Octubre de 2001. En ese entonces, su baterista era un viejo amigo llamado Matt “Otter” Pelissier; y Frank, solamente un amigo que estaba en la banda principal, Pencey Prep. Y brevemente, Gererd regresa al sudor, la energía y la tosquedad de ese concierto.

Luego dice: “Mirar ahora a Lisboa, es surreal acordarse de esos conciertos en sótanos. Las canciones que escribimos a literales y metafóricas miles de millas de distancia, son las que empezaron nuestro camino hacia aquí. Es muy extraño, pero genial”.

Este, entonces, es ese viaje.

¿Cómo fue su primer concierto?
Frank. Estaban ebrios. Todos estaban muy nerviosos, así que se arrimaron hasta la camioneta de Pencey y se embriagaron.
Mikey. Me bebí siete cervezas en cinco minutos. Estaba petrificado.
Frank. Cuando finalmente subieron al escenario, fue como mirar un huracán. El lugar se volvió loco. Ray y Gerard se pateaban el uno al otro, fue genial. Simplemente sabías que algo importante estaba pasando. Desde la primera nota que tocaron, fueron mi banda favorita.
Ray. Yo soy un tipo callado, pero esa música me hizo querer soltarlo todo. My Chem se sentía diferente: estábamos haciendo música que nunca había oído antes. Teníamos mucha energía.
Gerard. Después que terminamos, me sentía como si hubiera estado en un accidente automovilístico – pero uno realmente grandioso. Fue verdaderamente mágico. No podíamos tocar las canciones sin poner toda nuestra intensidad: hacíamos las pruebas de sonido nosotros mismos y nos lastimábamos. Teníamos que sobrevivir en la actuación y la música, no teníamos nada más.

¿Por qué le pidieron a Frank que se les uniera?
Gerard. Cuando vimos a Pencey Prep en el escenario, se nos hizo obvio lo que no teníamos. Ya teníamos un poco de dinamita, pero necesitábamos más. Frank fue la dinamita extra.
Frank. Yo estaba por ahí cuando estaban grabando un demo de Vampires Will Never Hurt You, y estaba muy, muy drogado. Ray había hecho 14 partes de guitarra y alguien dijo: “Si agregan otro guitarrista, podrían tocar esto en vivo”. Alguien contestó: “El único tipo que consideraríamos está demasiado drogado en el sillón”. Esa fue la primera vez que pensé que tendría una oportunidad de tocar en mi banda favorita.

Gerard dibujaba cómics y escribía historias cortas, pero pocos los han visto ¿Fue el grabar el álbum tu primera oportunidad de ser escuchado?
Gerard. Lo fue. Tenía un montón de cuadernos llenos de escritos de lo disociado que me sentía en mis primeros 20 años. Estaba realmente insatisfecho respecto a donde yo – y todos los demás – estábamos destinados a terminar. Íbamos a terminar como nadie. De ese sentimiento fue que nació la banda.

I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love fue lanzado en Julio de 2002 ¿Qué piensan de ese álbum ahora?
Ray. Se puede escuchar el nerviosismo y la emoción. Cada canción es más veloz, lo que le da mucho carácter. Me gusta su tosquedad, especialmente en las vocales. Suena muy verdadero. Me pongo emocional, también. Early Sunsets Over Monroeville no se parece a nada de lo que hemos hecho desde entonces – es magnífica.

¿Tenían alguna meta para después del lanzamiento?
Frank. Solamente teníamos una – irnos tan lejos de casa como fuera posible. Solamente queríamos tocar. Tocábamos en cualquier lado y con cualquier persona, y hacíamos mierda todo.
Gerard. Tocamos con bandas cristianas, bandas de metal, bandas hardcore, bandas indies, con todos. Sólo cinco de cada diez personas iban a vernos a nosotros, pero eran nuestras personas. Y eran ruidosos, también. Una vez vi a alguien lanzarle un puñetazo a un chico que había estado insultándonos en la cara. Fue genial.

Pero mientras estaban de gira, Gerard y Mikey empezaron a beber…
Gerard. El alcohol era una herramienta para sobrellevar todo. Había mucho tiempo que matar. Y la música era tan intensa, se trataba de un montón de cosas oscuras y jodidas y yo tenía que vivirlas cada vez que tocábamos. Era por eso que bebía tanto.
Mikey. Extrañaba mi hogar, y me ponía nervioso estar en el escenario. Era un medio para un fin, no recuerdo haberlo disfrutado.

Para Noviembre de 2003, la vida se veía bien para My Chemical Romance. Habían firmado con un sello profesional, y habían dado giras por Europa y América, construyéndose una base de fans pequeña, pero fiel. Habían estado pensando sobre su segundo álbum, Three Cheers For Sweet Revenge. “Decidimos” dice Ray, “que nada sería tabú. Si una canción era genial, entonces teníamos que grabarla, encajara o no”.

En el estudio Bay 7 de Los Ángeles, el productor Howard Benson los presionó mucho. No le había impresionado su demo, pero, con Gerard, reconoce algo. “Siempre estoy buscando por la estrella de la banda” ha dicho, “y Gerard ciertamente lo es”. Así que lo obligó a acceder a sus emociones y lo urgió a asumir diferentes identidades para cada canción. “Recuerdo que Howard me animaba a actuar muy raro” dice Gerard.

Pero, a través de las sesiones, había algo que afectaba a los hermanos Way. Un mes antes, su abuela – la mayor influencia que los había conducido a la música – murió. Gerard derramó sus sentimientos en el álbum, y particularmente en la canción Helena, llamada así por ella. Ha dicho en el pasado que “Toda la maldita rabia, el odio, el desprecio hacia Dios, la angustia, la agresión y todo el puto veneno – toda emoción por la que pasas cuando perdiste a alguien – está en Revenge”.

Y tomó esas emociones y las agregó a un cóctel de alcohol, Xanax, pastillas y cocaína.

¿Cuánto afectó al álbum la muerte de tu abuela?
Gerard. Luego de que nuestra abuela murió, volver a la música fue lo único que nos hacía sentir bien. Pero también fue cuando el alcohol y las drogas se convirtieron en un problema. Definitivamente dejé que eso creciera en LA.

Estuvo muy salvaje para todos ustedes. Frank ha dicho que él salía un viernes por la noche, tomaba pastillas y se despertaba el lunes sin recordar que había ocurrido durante el fin de semana.
Frank. Sí, eso era raro. Me despertaba, y no sabía que día era.
Ray. ¿En serio? No tenía idea de que eso pasaba. Era tan ingenuo. Sabía que había un par de problemas, porque había hablado acerca de ellos con Gerard, pero no vi nada tan diferente. De hecho estoy un poco sorprendido, no sabía de esto hasta hoy ¿Frank tomaba pastillas? Esto es una revelación para mí.

¿Esto afectó al álbum?
Gerard. Hubo una mañana en que no podía cantar porque había estado tomando cocaína toda la noche. Me sentía fatal, así que se lo dije a Ray y tuvimos una charla muy seria. No volvió a ser un problema hasta que salimos de gira otra vez.

En un concierto en Kansas, en Julio de 2004, el problema se subió a su cabeza. Después de combinar una dosis de cocaína con pastillas y su botella diaria de vodka, tuvo una crisis nerviosa. “Había tomado mucha cocaína” dice “y simplemente colapsé”.

Pero con Revenge recién lanzado, había una serie de fechas en Japón que cumplir. Allí, Gerard perdió la cabeza, embarcándose en un auto-destructivo bebida compulsiva de sake hasta que se tambaleó fuera del escenario en su concierto final en un charco de su propio vómito. Profundamente preocupado, Ray dijo simplemente: “Necesitas ayuda”.

Mientras volaban a casa, sabían que había otros problemas también: se sentía que el baterista Matt Pelissier ya no era el adecuado para la banda. Así que, mientras Gerard hablaba con un psiquiatra y se desintoxicaba, Matt fue reemplazado por un viejo amigo, Bob Bryar. Luego, My Chemical Romance decidió que era hora de ponerse serios.

“Se nos ocurrió un plan de batalla” dice Frank. “No queríamos que la banda terminara, así que teníamos que arreglarla. Así que todos se pusieron a trabajar. El álbum apenas había salido y estábamos muy orgullosos de él. Rendirnos en ese punto no era un opción”.

Así que hicieron lo que habían hecho al principio: salieron de gira.

“A partir de ese momento, ya no había vuelta atrás” dice Gerard. “Trabajamos duro, y trabajamos constantemente. Todo se puso muy serio y jodidamente dedicado”.



Y para el momento en que salió su próximo álbum, su ética de trabajo los había hecho grandes. Mientras The Black Parade asomaba en el horizonte, habían pasado de ser nadie a ser rockstars. Pero, como descubrieron pronto, la subsiguiente atención, escrutinio, críticas y halagos trajo sus propios problemas.

Cuando, en Abril de 2006, volaron a los ángeles para grabar – esta vez, en la remota y, la banda afirma, embrujada Mansión Paramour, con Rob Cavallo, el productor de Green Day – esa presión alcanzó un punto de ebullición. Mikey, por ejemplo, estaba tan plagado que tuvo que dejar la banda temporalmente para buscar ayuda por su depresión, y su problema de alcohol y drogas. Mientras tanto, el resto de My Chemical Romance no estaban demasiado lejos de la locura ellos mismos.

¿Cuáles son tus recuerdos al empezar The Black Parade?
Gerard. La banda se había vuelto muy grande, así que había mucha presión. Mucha gente pensó que habíamos tenido una racha de suerte. Eso fue duro para nosotros. Había mucha expectativa acerca de lo que haríamos, así que hicimos lo opuesto. Hicimos un álbum completamente loco.

La presión de hacerlo obligó a Mikey a dejar la banda y empezar terapia…
Mikey. Yo tenía 23, 24 años y bebía mucho en ese momento. Había alcanzado una edad en que un montón de hormonas y emociones te afecta. Estaba en desacuerdo conmigo mismo. La banda nos había envuelto a todos y para mí era abrumador. Grabando Black Parade, fue el momento en que todo se puso de cabeza, no podía parar. Tuve que salir para poder arreglarme. Había algunos tornillos flojos aquí arriba que necesitaban ajustarse.
Gerard. Yo no creo que tuvieras tornillos sueltos, Mikey. Creo que estabas procesando todo lo que nos había pasado.
Ray. Nunca tuve la oportunidad de decir esto correctamente, así que me gustaría decirlo ahora: lo siento, Mikey. Se que contribuí a lo que te estaba pasando. Creo que perdí la cabeza. La presión me hizo pensar que teníamos que hacer todo perfectamente en ese momento. Pero confundí tocar perfectamente con tocar grandiosamente. Lamento haber creado esa atmósfera.
Mikey. No necesitas disculparte, Ray.

Suena como que el álbum fue hecho bajo condiciones intensas.
Ray. Fue insalubre. Nos metimos en ello con las mejores intenciones, en mi caso, esas expresiones se expresaron de la manera errónea. Separamos una habitación en la que teníamos estas charlas súper serias, y esa atmósfera se impregnó en todo el álbum. Fue un tiempo difícil. Todos perdimos la cabeza.
Gerard. Ray se volvió un perfeccionista y yo un maldito lunático. Estaba tratando de revisar demasiado las cosas. Cambiaba las cosas constantemente: una canción empezaba de una manera, y al día siguiente obligaba a todos a que lo cambiaran. Nos volvimos locos. Yo me obsesioné con la muerte. Por días enteros, vi La Pasión de Cristo con el sonido apagado. No podía hacer que las cosas se pusieran lo suficientemente lúgubres. Terminé una relación – de hecho, estaba tan obsesionado, que toda mi vida personal se destruyó.
Mikey. Todos nos volvimos personas oscuras, mórbidas. Nos estábamos amargando.
Ray. De hecho aprendí de cómo no se hace un álbum. Se puede ser tan intenso que inspiras a las personas, o puedes ser tan intenso que intimides a las personas. En Black Parade, lo hice de la manera equivocada.

¿Qué creían que la gente pensaría de Black Parade?
Frank. Estábamos preparados para que todos lo odiaran, debido al éxito de Revenge. Esperábamos que lo destruyeran. Pero primero, no hubo una reacción buena o mala. La gente solo nos miró raro, así que salimos de gira. Tuvo que pasar un año para que empezara a crecer – así que tuvimos que seguir aunque estábamos cansados. Era una locura, no le podíamos decir que no a nada. Sentíamos que se lo debíamos al álbum.

La larga gira de Black Parade estuvo marcada con enfermedades, quemaduras, y heridas ¿Cómo se sintió eso cuando empezó a ocurrir?
Mikey. Había momentos en que no sabíamos en qué país estábamos, no sabíamos nada. Alguien nos señalaba un escenario y nosotros íbamos en esa dirección.
Frank. La verdad, no discutíamos…
Gerard. … pero no es que habláramos mucho, tampoco. Permanecíamos en silencio. Teníamos puestos nuestros auriculares mucho tiempo.

No fue muy divertido, entonces.
Gerard. No, no fue muy divertido.
Frank. Ese era el problema, de hecho. No nos divertíamos. Habíamos empezado a olvidar que éramos personas.

La gira finalmente terminó en el Madison Square Garden el 9 de mayo de 2008, diecinueve meses después de que My Chemical Romance empezara su gira. Estaban listos para separarse. Exhaustos, habían sido acusados de liderar un culto suicida por el Daily Mail: habían sido halagados, puestos en la picota y llevados al borde de sus fuerzas. Pero también se habían convertido en una de las mayores bandas de rock del mundo; su viaje desde los sótanos de Jersey a arenas mundiales había sido espectacular. Quizá, entonces, ese sería un buen momento para terminar el día.

“Después de Black Parade, estar en la banda se sentía como un trabajo” dice Ray. “Todo lo que queríamos hacer era tocar canciones, pero toda la otra mierda que teníamos que hacer se convirtió en la mayor atracción. Queríamos empezar una banda de la que nadie supiera otra vez, en la que pudiéramos tocar música sin toda la demás mierda.”

Al final, Frank lo hizo. Su método para descomprimirse fue formar la banda hardcore Leathermouth y salir de gira otra vez. El resto de la banda optó por hibernar.

“Me acostumbré a no estar en esto y me gustó” dice Gerard. “De hecho, disfruté no estar involucrado”.

Se casó y se convirtió en padre, igual que Frank, pero la presión externa empezó a acumularse para que grabaran otra vez.

“Había sido un padre por dos semanas cuando volvimos al estudio” dice Gerard. “Yo estaba como ‘Terminemos con este álbum rápido. Lo saquemos muy rápido’. Se sentía como que todos querían que hiciéramos otro álbum, pero no les importaba lo que tuviéramos para decir”.

Estuvieron muy cerca de lanzar el álbum que hicieron, también. Pero, incluso después de que se lo hubieran enseñado a la disquera, a periodistas y a sus amigos, lo desecharon. No tenía, como Gerard explicó después, “la grandiosidad”. Hubo otro problema también – al baterista Bob Bryar se le pidió que dejara la banda – la única explicación que ofrecieron para la decisión fue que “necesitaba ocurrir”.

Luego, el año pasado, regresaron al estudio, con Rob Cavallo otra vez, para grabar Danger Days: The True Lives Of The Fabulous Killjoys, un álbum tan a tope, cargando de gasolina y música de fiesta post-apocalíptica, que recibió críticas excelentes. Embadurnados de colores brillantes y descarados, finalmente My Chemical Romance había vuelto.

Y así, estamos otra vez aquí, en el techo de este restaurante del hotel de Lisboa. Los cuatro miembros siguen charlando, todavía pensando en los viejos días y en su viaje hasta aquí. Diez años después de reunirse, hay tanta historia compartida entre ellos, tantas memorias conjuntas, que con frecuencia terminan la frase de los otros. Antes de irse por las ramas, sin embargo, Ray Toro tiene una última cosa que decir acerca de la relación entre ellos.

“Es una locura todo lo que hemos pasado” dice. “Pensar en Frank estaba drogado en el sofá, parece que hubiera pasado toda una vida ¿Y sabes qué? Los cuatro estamos más unidos que nunca”.